Caminaba tranquila por la senda sintiendo que la vida llenaba de certezas mi existencia cuando, súbitamente, el impulso del viento le dio un golpe a mis alas sin darme apenas tiempo para poder pensar, pero la vida es sabia y Dios no se equivoca, de tal suerte que, aguantando la carga, templando mi carácter, asumiendo la prueba, me levanté de nuevo y empecé a caminar...
Cuesta creer que las cosas cambiaron, que no todo tendría, en esta última etapa, el final que quería, pero yo soy la única Señora de mi misma, de tal suerte que tengo la absoluta certeza de que este momento sensible para mi alma, como todo en la vida, pasará...
Porque tengo experiencia, valor, sabiduría, carácter, fortaleza y una bendita fe, que me da la entereza para esperar que pasen las sombras de la noche conforme va llegando, con sus matices áureos y su alba nitidez, la luz radiante que me hará ver milagros marcándome la ruta del nuevo itinerario que me lleve al destino por el mejor camino donde me aguarda Dios...
La vida es un misterio y en su trance los Ángeles me siguen procurando lo bueno y lo mejor, el Maestro me guía y, si me hago consciente, los mensajes del cosmos me irán ratificando que todo en esta vida siempre ocurre para algo, que cuando se termina un ciclo de la historia otro más importante habrá de comenzar y que al paso del tiempo, como la flor desprende su perfume de rosas, mis alas esplendentes remontarán los cielos nuevamente hasta llegar al Reino de las formas magníficas y límites sin tiempo ni final donde todo se vuelve, para las almas buenas, un milagro de amor y eternidad…
-Rosa Alba Torre Espinoza- (quién ha sido una luz en mi camino...)

No hay comentarios:
Publicar un comentario