El yin y yang del Divino Femenino. No todo son burbujas rosadas y caras sonrientes. En el espiral divino de la vida, la Diosa crea pero también destruye.
La fe en la feminidad divina tiene que ver con respetar la tierra, no con una diosa literal. En el concepto pagano antigüo de la diosa madre, ella nutre y devora.
Confiar en ella es creer en que ciertamente nos confortará, pero que también abrumará nuestro ego cuando sea necesario para despertar nuestra naturaleza iluminada interna. La conciencia espiritual madura significa que no debemos dividirla en la buena madre y la mala madre. En cambio, integremos sus energías opuestas de aceptarnos con cuidado amoroso y mostrar la suficiente ira para reprender nuestro ego.
La feminidad divina ofrece tanto consuelo como reto... "

No hay comentarios:
Publicar un comentario