Puedo caer, puedo doler hasta el centro de mis huesos, pueden desgarrar mi corazón sin miramientos, pero una y otra vez me reconstruiré, porque me lo debo a mí, porque he llegado hasta aquí y me lo agradezco, porque merezco estar lo mejor posible, no abandonarme, maltratarme ni traicionarme a mí misma, sino cuidarme y protegerme. Ése es mi deber. Mi valor no está en lo que tengo, y mucho menos en lo que NO tengo o he perdido, sino en lo que SOY y aún puedo ser, si me doy espacio y permiso.
¡Es hora de ser libre!

No hay comentarios:
Publicar un comentario